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Lost in Translation, o perderse en la traducción

por Carlos P. Llop (@carlospllop)

Regresamos al especial Bill Murray y en esta ocasión vamos a hacer un repaso a bella historia narrada por Sofía Coppola. Una de las mejores películas de lo que llevamos de siglo para quien esto escribe.
En ella se nos plantea el conflicto de dos personajes interpretados por Bill Murray y Scarlett Johansson (en uno de los papeles en los que más hermosa se la ve ante las cámaras, dejando de lado si el del primer plano es o no su trasero). Bob y Charlotte andan perdidos en medio de una cultura en la que no encajan y se sienten muy lejos de ese espacio de protección que todos entendemos como el hogar. Hundidos en sus respectivas vidas encontrarán un halo de aire fresco cuando ambos se conocen en el hotel en el que se disponen a pasar unos días.
La trama se desarrolla en el Tokio actual y Coppola se encarga desde el inicio de transmitirnos esa tendencia que tienen los japoneses a copiar ciertas características de la cultura occidental. Vemos como se refleja la devoción de nuestros vecinos asiáticos por seguir el modelo americano, y que estos no se cortan un pelo a la hora de lograr sus propósitos.  En este caso traen al reconocido actor Bob Harris (señol Halis, para los amigos nipones) interpretado otra vez de manera brillante por Bill Murray y, ni cortos ni perezosos, le apoquinan 2 millones de dólares para hacer un anuncio de whisky, dejando para la posteridad la escena con el mítico Momento Santori.  Quizás todo ello se nos plantea de un modo un tanto exagerado por parte de una directora que podría estar criticando estas tendencias. Aunque por otro lado también se nos muestra la parte del Japón “antiguo”, con una cultura oriental más arraigada. Los japoneses siempre han mostrado un respeto que seguramente no mantenemos en occidente, un amor hacia la naturaleza, distintos rituales... y ojalá fuésemos nosotros los que adquiriéramos sus costumbres en algunas de estas cosas.  

Que la historia se sitúe en Tokio, más allá de que Sofía Coppola haya ido allí muchas veces y todas las movidas que nos puedan contar, no es baladí. Podemos leer en la narración un importante y claro mensaje, y es que da igual que estemos en Tokio o en Meadero de la Reina, ya que uno de los “defectos” que tenemos en la sociedad hoy en día es precisamente el de la incomunicación. La metáfora del “perdidos en Tokio” funciona muy bien  para transmitirnos justo eso,  pero más allá del idioma y de todos los factores externos que nos saltan rápidamente a la vista, Bob y Charlotte están perdidos en sus propias vidas, como ya hemos apuntado. Nos encontramos ante una historia con la que cualquiera puede sentirse identificado ya que, tarde o temprano, aunque estemos rodeados de gente, todos nos sentimos solos e incomprendidos.  Es irónico que en una sociedad en donde cada vez hay más avances tecnológicos, que nos permiten una mayor y más fácil comunicación, tengamos tendencia a perder ciertos hábitos a la hora de transmitir lo más importante, nuestros sentimientos. Y esto parece que se empezaba a notar ya a principios del nuevo milenio, cuando no había llegado todavía la generación de las redes sociales más punteras (Facebook, Twitter, Instagram...).  

Road to the Oscars (II): 2015

por ALL (@Anlololo)


Echando la vista atrás, podemos decir que 2014 fue un buen año de películas. Como siempre en estos recopilatorios, empleamos los Oscars como excusa para hablar de las películas que más nos han gustado entre las nominadas. No es cuestión de echar espuma por la boca al maldecir los criterios de la Academia para nominar u otorgar el premio final. Y lo digo después de pasar un año toledano post-Frozen. Never forget.


Nightcrawler (D. Gilroy)
1 nominación: Mejor guión original

Hay veces en que el llanto sordo de los estudiantes en Comunicación Audiovisual o Periodismo en paro y sin expectativas de cambio suele silenciarse desde las instituciones y sectores neocon con nerviosos ademanes y un par de palabras: móntate tu propia empresa. Muchas y muchos son seducidos por el continuo discurso emprendedurista, aquél que convierte la sangrante cuota de autónomo en una suscripción a la marca de moda: Freelance. Nightcrawler capta la crudeza del entorno laboral actual y la impotencia de generaciones y generaciones de jóvenes al borde de la desesperación. En una época en la que abrir un blog permite ser el CEO de una empresa de “entre y 1-10 trabajadores”; o en la que para encontrar un trabajo nos dedicamos a emitir ruido por cada uno de los poros de nuestra piel (es decir, por cada uno de los perfiles personales en cada una de las redes sociales habidas y por haber) cada vez más alto, Nightcrawler sirve como aviso de las situaciones extremas en las que tantos se ven obligados a despojarse de su dignidad en pos de una carrera incierta en unos medios sin escrúpulos. Una película para proyectar el primer día en las facultades de Ciencia de la Comunicación.

La Lego película (P. Lord y C. Miller, Warner Animation Group)
1 nominación: Mejor canción original

Pese a la potencia de los nominados a Mejor película de animación de este año –destacamos aquí los deliciosos guiños al anime en Big Hero 6 (D. Hall y C. Williams, Disney, 2014)-, la noticia ha estado los que no lo están. La sonada ausencia de La Lego película entre las nominadas a mejor película de animación ha quedado parcialmente enmendada con la nominación a Mejor canción original de su theme song, Everything is Awesome. El tema es protagonista en la memorable secuencia inicial, una de las mejores denuncias a la alienación de la vida urbana contemporánea. De nuevo otra muestra más de que la animación, con todos sus excesos formales, no está para nada reñida con el comentario crítico de la sociedad actual.

Guardianes de la galaxia (J. Gunn)
2 nominaciones: Mejores efectos visuales y Mejor maquillaje y peluquería

He de confesar que no me he sentido demasiado atraído a la fiebre Marvel. Películas como la también nominada X-Men: Days of the Future Past (B. Singer), bien pero blanda y blanca, presentan un perfil demasiado industrial como para justificar el hype entorno al filón de las adaptaciones del cómic americano. No ha sido el caso de Guardianes de la galaxia, que si ya conquista con uno de los mejores trailers recientes, demuestra que el humor tiene cabida. Podemos atribuir buena parte de ello a la figura de James Gunn, que, como Sam Raimi, es uno de los nuestros: un cachondo del cine. No olvidemos jamás su colaboración con Suda51 en Lollipop Chainshaw (Grasshopper Manufacture, 2012). Gamberro con criterio, con Howard the Duck, sin tanta épica ni tanta historia.

“Cartas al padre Jacob” (“Postia pappi Jaakobille”, Klaus Härö, 2009)

por Carlos P. Llop (@carlospllop)


Un servidor siempre ha pensado que cuando uno ama el cine de verdad debería alejarse de los típicos prejuicios del  “sabelotodismo”  que suele darse en la universidad, donde el típico doc no deja de hablar de los grandes clásicos y tachar de cosas poco buenas al cine actual. O en ese otro sector que va de moderno y solo consume obras supuestamente independientes, o películas de Chaplin que echan en el ciclo tal, para hacerlo ver.  En definitiva, no nos damos cuenta de que nos estamos poniendo límites,  de que el cine es tan grande que si la intención es psicoanalizar,  se puede psicoanalizar hasta “Los bingueros”, disfrutar de Stallone partiendo cuellos o de una obra maestra de Hitchcock o Bergman. Todo tiene su momento. Así que, déjense de postureo señores y pónganse “Cartas al padre Jacob”. Como hubiera dicho mi abuelo: “Lo demés son bobaes”.

Pues en esas idas y venidas, a veces uno necesita alejarse de los blockbusters (esos que todos consumimos y que en ocasiones son penosos, si, pero en otras ocasiones nos divierten, y no poco) y un buen rincón para ello se encuentra en los países nórdicos.  

En este caso, en Finlandia, encontramos este pequeño gran filme dirigido por Klaus Härö y que merece la pena ver. Lo de pequeño es por su puesta en escena, con poquísimos personajes, su bajo presupuesto y su concisa historia.  Lo de grande es por su bella fotografía, su modo de transmitir la historia y, aunque para muchos puede tratarse de una narración lenta, por lo bien contada que esta está y lo rápido que se consume. Si son solo 72 minutejos de nada...


En esta historia con pocos actores nos encontramos principalmente con Leila, una mujer que fue condenada a cadena perpetua pero que es indultada y a la que se le ofrece trabajar como ayudante del padre Jacob, el otro personaje principal de la historia. Un cura… si! Pero tranquilos, no hace falta ser ningún devoto para disfrutar de la trama, que al final habla de sentimientos, de valores, de encontrarnos a nosotros mismos cuando quizá estamos más perdidos que nunca.

Ágata (Carlos P. Llop, 2013)

por ALL 


¡Feliz Año, pecadores!

Empezamos fuerte el año en Espanish Inquisition con un estreno. 

Nuestro querido socio fundador, el cardenal Carlos P. Llop, comparte con nosotros en exclusiva mundial su ópera prima en el formato del cortometraje, ÁgataEste cortometraje sirvió como trabajo final para que nuestro querido amigo obtuviera, con todos los honores, el título de Máster en Nuevas Tendencias y Procesos de Innovación en Comunicación por la Universitat Jaume I.


Os dejamos aquí el link a Vímeo para que podáis disfrutar del corto en la máxima calidad.

El polifacético Sergi Mo (como Víctor) encabeza el reparto junto a David Collado (Arturo), Diana Redondo (Ágata) y el propio Carlos P. Llop (as himself)

Un músico que trabaja en una banda sonora para un cortometraje. Un guionista que habla con su personaje. Un director que abre el guión para encontrar unos títulos de crédito. Ágata es un cortometraje que tiene la virtud de arriesgarse (y acertar) en poner en práctica lo que se conoce como mise en abyme: la superposición, cual muñecas rusas, de varias narraciones en una sola. 

En este caso, toda esta complejidad narrativa de ecos woodyalenescos -no hay clarinete, pero sí comedia y un apabullante saxo en la excelente banda sonora compuesta también por el director junto a José Venzal y el protagonista, Sergi Mo- que nos acaba conduciendo por el a veces tortuoso proceso de la creación artística. Y es que tanto ese músico sin inspiración ante un encargo, como el voluntarioso guionista que no puede escapar de su empleo a tiempo parcial, son perfiles con los que todo aquél inmerso en la pelea por contar historias con pocos medios se identifica.


Todas estas capas hacen de Ágata un corto ambicioso pese a su modestia. Un claro ejemplo de que, a falta de una gran gama de recursos de producción, el talento del equipo artístico es capaz de arrojar frutos de una madurez que ojalá viéramos más en la cinematografía española contemporánea.

¡Difundan y comenten!

10 películas imprescindibles para una Navidad inquisitorial

¡Pues llegó la Navidad, una muy relevante fecha para el cine! 

En esta época de villancicos y cuñadismos varios, estos filmes clásicos navideños pueden (y lo hacen) salvar las sobremesas empachosas de las que conviene huir para preservar la cordura. Y en Espanish Inquisition no queríamos ser menos en la causa de la salud mental: aquí os ofrecemos una lista con nuestras películas favoritas para este periodo entre años.

por ALL 

SÓLO EN CASA (Chris Columbus, 1990)

No me considero un gran nostálgico de la infancia. Pero inevitablemente uno ha sido niño y lo que gustó una vez, quedó para siempre grabado con un halo de emoción que aguanta el tipo al revisar Sólo en casa. Esta película, como su secuela ambientada en Nueva York u otras como El peque se va de marcha (P. R. Johnson, 1994), supuso alguna de mis primera tomas de contacto con el cine (aunque fuera en brasero de mi casa, en Antena 3 y con la batería de anuncios de juguetes de turno). El motivo no es muy complicado, es la fantasía de todo niño burgués: libertad para hacer trastadas en una casa enorme, juguetes, macarrones con queso y toda una serie de trampas para el desarrollo del slapstick. Lo cierto es que Sólo en casa podría considerarse como un all-star de la comedia familiar. El guión es de John Hughes (autor de clasicazos del coming of age como El club de los cinco o La chica de rosa), la música es de John Williams y está dirigida por Chris Columbus (Gremlins, Goonies, Señora Doubtfire y la dos primeras de Harry Potter). Si a todo eso le añadimos ese ladrón canalla interpretado por Joe Pesci, ya tenemos la película de iniciación perfecta.

DESCUBRIENDO A FORRESTER (Gus Van Sant, 2000)

Para muchos una película menor de Van Sant. Para mí, la mezcla ideal entre un coming of age, cultura baloncestística, literatura y Nueva York. La historia del joven Jamaal del Bronx y su tormentosa amistad con el cascarrabias escritor Forrester (Sean Connery) es todo un cuento de navidad con una crítica (leve, eso sí) a los estereotipos y a lo estirao del habitante medio de Manhattan. En especial si es blanco y se dedica a la enseñanza. Agradable sorpresa la de encontrar en esta cinta a actores y actrices ahora consolidados como Anna Paquin o Michael Pitt en roles de juventud. En todo caso, ver pasear a Connery en bibicleta por un Harlem desierto con Gassenhauer de fondo bien vale una oportunidad. 

TOKYO GODFATHERS (Satoshi Kon, Madhouse, 2003)


La más accesible, por convencional, de las películas del aclamado Satoshi Kon, uno de los genios de la animación japonesa del nuevo siglo. Y es que, lejos de recurrir a los habituales excesos narrativos, la película de Kon es un tierno cuento de navidad en el que tres peculiares Reyes Magos -un travesti, un vagabundo y una adolescente a la fuga- encuentran abandonado a un recién nacido en la víspera de Navidad. La travesía por buscar a los padres del bebé adquiere tintes verdaderamente fellinianos, especialmente en el caso de unos personajes en busca de la redención de un pasado problemático. Maravillosa factura del estudio Madhouse para un clásico en las filmografías navideñas. 


'St. Vincent', San Bill Murray

por Carlos P. Llop (@carlospllop)
























Aprovechamos el estreno de St. Vincent (Theodore Melfi) para inaugurar un especial sobre Bill Murray (Lost in Translation, Cazafantasmas, Atrapado en el tiempo), actor que lleva a sus espaldas unos cuantos papeles interesantes que trataremos de ir repasando a partir de ahora.

En St. Vincent Murray interpreta a Vincent, un viejo solitario y cascarrabias que parece odiar al mundo y viceversa. Tras el pequeño accidente de un par de transportistas en el porche de su casa, se presentarán en su vida nuevos vecinos. Melissa McCarthy firma el dramático papel de Maggie, una madre recién divorciada que tiene que trabajar prácticamente todo el día  en un hospital para poder darle lo mejor a su hijo.  Accidentalmente tendrá que recurrir a Vincent para que cuide del pequeño Oliver, interpretado por el joven debutante Jaeden Lieberher, después del colegio. Vincent, que al principio es reacio, acabará pasando las tardes con el crio, cogiéndole incluso algo de cariño y dándole algún que otro ejemplo vital...  Con el avance de la trama veremos que al chico la compañía de Vincent le marcará más  de lo que parece. Si es que los críos son esponjas!

El hecho de contar con una trama bastante previsible no quita que estemos ante una película especial, sobre todo gracias a la brillante actuación de Murray, que consigue con ella una nueva nominación al Globo de Oro como mejor actor de comedia (este año hace doblete con su otra nominación como mejor actor secundario en un producto televisivo, en este caso por la recomendada miniserie de HBO Olive Kitteridge) aunque también podría estar perfectamente nominado a mejor actor de Drama. Y es que si algo caracteriza este film es justamente el toque de comedia dramática y su capacidad para hacerte soltar unas emotivas lágrimas y al minuto hacerte reír de forma que tengas que contener la carcajada.  Con todo, será difícil que Murray le quite el Globo de Oro a Michael Keaton. Veremos si le compensan con una merecida nominación al Oscar.  

Naomi Watts también hace un buen papel como Daka una "dama de la noche" que trabaja para Vincent, si bien es cierto que el doblaje con acento ruso queda bastante cutre, estará bien escuchar como lo hace en la versión original.  Chris O'Dowd interpreta al padre (o hermano, en este caso) Geraghty, que hace de maestro de Oliver en su nueva escuela. Su personaje sirve de motivo para meter en el guión un toque de humor con el tema de la religión donde, si bien a veces consiguen sacarte una sonrisa, quizá no hayan estado del todo acertados. La cosa daba para exprimirse un pelín más. En cuanto a la parte dramática, ayuda a justificar que la vida de Vincent sea un drama en si esa subtrama que narra la historia con su mujer, internada en un centro para mayores por problemes de salud. Lo dejamos ahí para no spoilear demasiado. Eso si, aguantad hasta el final porque los créditos tienen tela de la buena. Murray en estado puro! 

Si no lo ha conseguido ya Jordi Évole complicada está la cosa...

por Carlos P. Llop (@carlospllop)
                                                                                   
Próximamente publicaré en “Espanish Inquisition”  una comparativa entre el cómic y la película de “V de Vendetta” que realicé para un trabajo de mi máster en comunicación. Hoy he creído oportuno empezar por el final, por esta reflexión que adjunté en las últimas páginas, esperando que os resulte de interés...  
                                                                                         

La historia de V de Vendetta no deja de recordarme a los acontecimientos que estamos viviendo hoy por hoy en occidente. En la última década hemos oído hablar de guerras bacteriológicas, armas de destrucción masiva, terrorismo y una serie de historias más hasta llegar a una crisis que estamos atravesando que, en ocasiones, me parece otra invención de los que mandan para tener la excusa perfecta para oprimirnos cada vez más. Al igual que en otras ocasiones se han buscado excusas para invadir un país y quedarse con su petróleo, por poner solo el ejemplo más conocido... 


Primero una década de factor miedo al cubo, los medios de comunicación han pasado de ofrecer una programación medianamente interesante a ofrecer un circo de basura en el que lo que más apesta a estas alturas son los informativos, y no hablemos del resto de la programación (se salvan muy pocas excepciones). Cuenta el tener al espectador entretenido para poder jugar sus piezas.  Me da la sensación de que pretenden volvernos a todos cada vez un poco más  gilipollas (y perdón por la expresión) o reeducarnos en la burda ignorancia, si queda así más políticamente correcto.  Ahora a parte del miedo a que nos mate un terrorista, o a morir de una gripe Z, nos están robando nuestros derechos más fundamentales y en muchos casos nos están robando el dinero. 

En España, sin ir más lejos, ha estallado una guerra del humor (por llamarla de alguna manera) en la que el que no tenga claro que en este gobierno ha robado hasta el apuntador es porque vive en otro planeta. Y parece que no pasa nada, vamos cambiando de un partido mayoritario a otro como una veleta y no damos opción a repartir el poder de otro modo. Y no recurriré al tópico de que aquí protestamos más por un penalti mal pitado que por todo lo que está sucediendo, por que la excusa barata de que el deporte desvía atenciones me parece que al final siempre llena la boca del que no menea un solo dedo. Atiende el que tiene inquietud por atender, el que no quiere dejarse manejar, ni formar parte del rebaño, el que no comulga ni en el entierro de su abuelo.

Joven y bonita, el goce de la prostitución

por Carlos P. Llop (@carlospllop)

Asistimos al preestreno en Barcelona de la nueva película de Françoise Ozon que había dejado el escalón muy alto con su anterior y genial trabajo En la casa (2012).
Joven y Bonita es un filme que nos va a remitir inevitablemente a Belle de Jour (Luís Buñuel), no solo por ser francesa, sino porque sus protagonistas femeninas viven historias similares. En la obra de Buñuel, Sévérine, una joven casada, se siente atraída por el negocio del sexo y decide ingresar en la casa de citas de Anaïs. En la de Ozon, la joven de diecisiete años, Isabelle (Marine Vacth), también empezará a tener curiosidad por el mundo de la prostitución  tras un primer encuentro sexual veraniego. El filme, con una visión más actualizada, cambia a la madame por un i-mac portatil (por el que muchos os prostituiríais, sed sinceros) para reflejar las facilidades que los jóvenes tienen hoy en día para meterse de lleno en este tipo de negocios.
Sin embargo Ozon no va a hacer carnaza de todo ello y va a dejar que sea el espectador quien juzgue, ya que sus imágenes solo se limitan a transmitir sentimientos.
El francés juega bien la metáfora de las estaciones del año.  Si bien con el verano, al inicio del filme, veíamos los jugueteos de la chica con su amigo alemán, el salto al otoño nos la presenta ya metida de lleno en su papel de prostituta de lujo. 

“Short Term 12”, el cine que queremos ver en las carteleras

por Carlos P. Llop (@carlospllop)




Tuvimos la oportunidad de asistir este fin de semana al ‘Americana’, un festival de cine independiente norteamericano celebrado en Barcelona donde pudimos ver “Short Term 12”, un filme que sin duda representa muy bien aquello que nos gustaría ver semanalmente en las carteleras de nuestros cines.

Cuenta la historia de Grace (Brie Larson), una joven que trabaja en un centro de acogida llamado Short Term 12 ayudando a adolescentes que atraviesan situaciones muy complicadas. Cuando Jayden (Kaitlyn Dever) ingresa en el centro, Grace no puede evitar sentirse identificada con su situación y deberá hacer frente a los fantasmas de su propio pasado y aprender a superarlos, entre otras cosas, siguiendo los consejos que ella ofrece a los niños en el día a día.

'Don Jon', el debut de Joseph Gordon-Levitt tras las cámaras

por Carlos P. Llop (@carlospllop)




Que Joseph Gordon-Levitt, uno de los actores más prometedores de la nueva generación, debute tras las cámaras no deja a nadie indiferente. Además de poseer un buen repertorio de personajes a sus espaldas, hace alarde de un carisma que muchas veces recuerda al del gran Bruce Willis (con el que coprotagonizó ‘Looper’ en 2012). En ‘Don Jon’ firma un guión entretenido y con el que logra aumentar las expectativas puestas en su figura.

El filme convence con su buen arranque, con mucho ritmo y una estructura basada en la repetición correctamente utilizada que, aunque bien es cierto que puede acabar siendo cargante hacia el tramo final de la película, ayuda a dotarlo de cierto dinamismo. Se mantiene en su avance gracias a los intentos del estadounidense por salirse un poco de lo establecido en las típicas comedias románticas de Hollywood, a las que incluso se atreve a criticar, aunque de forma más sutil de lo que nos gustaría.