Aprovechamos el estreno de St. Vincent (Theodore Melfi) para
inaugurar un especial sobre Bill Murray (Lost in Translation, Cazafantasmas,
Atrapado en el tiempo), actor que lleva a sus espaldas unos cuantos papeles
interesantes que trataremos de ir repasando a partir de ahora.
En St. Vincent Murray interpreta
a Vincent, un viejo solitario y cascarrabias que parece odiar al mundo y viceversa. Tras el pequeño accidente de un par de transportistas
en el porche de su casa, se presentarán en su vida nuevos vecinos. Melissa
McCarthy firma el dramático papel de Maggie, una madre recién
divorciada que tiene que trabajar prácticamente todo el día en un
hospital para poder darle lo mejor a su hijo. Accidentalmente tendrá que
recurrir a Vincent para que cuide del pequeño Oliver, interpretado por el joven
debutante Jaeden Lieberher, después del colegio. Vincent, que al principio
es reacio, acabará pasando las tardes con el crio, cogiéndole incluso algo de
cariño y dándole algún que otro ejemplo vital... Con el
avance de la trama veremos que al chico la compañía de Vincent le marcará más de lo que
parece. Si es que los críos son esponjas!

Naomi Watts también hace un buen
papel como Daka una "dama de la noche" que trabaja para Vincent, si
bien es cierto que el doblaje con acento ruso queda bastante cutre,
estará bien escuchar como lo hace en la versión original. Chris O'Dowd
interpreta al padre (o hermano, en este caso) Geraghty,
que hace de maestro de Oliver en su nueva escuela. Su personaje sirve de
motivo para meter en el guión un toque de humor con el tema de la religión
donde, si bien a veces consiguen sacarte una sonrisa, quizá no hayan estado del
todo acertados. La cosa daba para exprimirse un pelín más. En cuanto a la parte dramática, ayuda a
justificar que la vida de Vincent sea un drama en si esa subtrama que narra la
historia con su mujer, internada en un centro para mayores por problemes de
salud. Lo dejamos ahí para no spoilear demasiado. Eso si, aguantad hasta el final porque los créditos tienen tela de la buena. Murray en estado puro!
Sin más dilación os dejamos con el trailer de esta obra, totalmente recomendada:
Y ahora la anécdota del día y un poco de caña al cuadrado*.
*(Absténganse los que no conozcan el significado de las siglas V.O. y los militantes de PP. )
Acudir a la taquilla del cine, pedir una entrada para St. Vincent, peli programada en su cartelera y que, sin previo aviso, te insinúen que ha habido un problema y han tenido que suspender la proyección... preguntar si al día siguiente la pondrán y que te confiesen la triste realidad “es el rival más débil, es decir, la película que vamos a quitar en caso de necesitar un sala, porque apenas nadie ha venido a verla” y tener que marcharse indignado a otro cine y dar las gracias por poder verla doblada. Es lo que hay en el siglo XXI. Pocos empresarios se preocupan por la calidad de lo que proyectan y los que lo hacen, por desgracia, tienen que subsistir como pueden. Si no es en una gran metrópolis como Barcelona, Madrid o Valencia quizás, ver un estreno en V.O. es una utopía, salvo rara excepción. A veces es utópico incluso el echo de poder verlo doblado, si no se trata de un blockbuster (no confundir con Ghostbusters, película protagonizada por Bill Murray). Y para Reyes llegan la Ley Mordaza y demás movidas gubernamentales. ¿Qué proponen entonces que hagamos los que estamos interesados en esto de la cultura, nos pillamos un billete de tren de ida y vuelta a 250 Km y una entrada con el 21% de I.V.A. para ver una película? Desde luego, con esto de la falta de empleo, tiempo tenemos. Lo que faltan son recursos. Quizá la próxima propuesta sea subvencionar billetes del AVE para ir al cine. Mientras tanto aplaudimos desde aquí a los dueños de los cines que proyectan pelis para minorías, para tipos raros (y cuando digo raros no me refiero a gafapastas o hipsters, que no, ya no son la minoría, pero es ya es otra historia...), y en V.O. al menos en una de sus salas, una vez a la semana.
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