Asistimos al
preestreno en Barcelona de la nueva película de Françoise Ozon que había dejado
el escalón muy alto con su anterior y genial trabajo En la casa (2012).
Joven y Bonita es un filme que
nos va a remitir inevitablemente a Belle
de Jour (Luís Buñuel), no solo por ser francesa, sino porque sus
protagonistas femeninas viven historias similares. En la obra de Buñuel,
Sévérine, una joven casada, se siente atraída por el negocio del sexo y decide
ingresar en la casa de citas de Anaïs. En la de Ozon, la joven de diecisiete
años, Isabelle (Marine Vacth), también empezará a tener curiosidad por el
mundo de la prostitución tras un
primer encuentro sexual veraniego. El filme, con una visión más actualizada,
cambia a la madame por un i-mac portatil
(por el que muchos os prostituiríais, sed sinceros) para reflejar las
facilidades que los jóvenes tienen hoy en día para meterse de lleno en este
tipo de negocios.Sin embargo Ozon no va a hacer carnaza de todo ello y va a dejar que sea el espectador quien juzgue, ya que sus imágenes solo se limitan a transmitir sentimientos.
El francés juega
bien la metáfora de las estaciones del año. Si bien con el verano, al inicio del filme, veíamos los
jugueteos de la chica con su amigo alemán, el salto al otoño nos la presenta ya
metida de lleno en su papel de prostituta de lujo.